Hoy, 11 de septiembre, conmemoramos el Día del Maestro en honor a Domingo Faustino Sarmiento, un hombre que entendió una premisa fundamental: si se quiere construir un país, primero hay que educar a su gente. En este día tan especial para toda la comunidad educativa de la EES 46 “San Bernardo”, repasamos la inmensa huella que dejó en nuestra historia y cómo su visión sigue viva en cada tiza, en cada borrador y en cada docente.

Fuente TN Todo Noticias

Un país en las aulas

Sarmiento se enfrentó a un panorama educativo desolador. Durante su presidencia, impulsó el censo nacional de 1869, revelando que de cada 100 argentinos, 77 no sabían leer ni escribir. Había 413.000 niños en edad escolar, pero solamente asistían 82.000.

Para él, la solución era clara: “escuelas, escuelas y más escuelas”. Su convicción era tan profunda que llegó a afirmar que el hombre, el pueblo, la nación y el estado se encuentran en los humildes bancos de la escuela. Gracias a sus políticas, logró que la matrícula escolar pasara de 30.000 alumnos al iniciar su presidencia, a 100.000 al finalizarla.

El “Plan Maestro”: La llegada de las pioneras

Pero había un gran obstáculo: faltaban maestros para sostener ese proyecto. Admirador del modelo educativo estadounidense, Sarmiento intentó traer 2.000 maestras desde Norteamérica, aunque finalmente arribaron 65, entre las cuales había cuatro hombres. Buscaba preferentemente maestras solteras, ya que compartía la idea de la época de que las mujeres eran mejores pedagogas, sumado a la ventaja económica de que cobraban la mitad del sueldo que los hombres.

Estas docentes enfrentaron inmensos desafíos al cruzar el continente para llegar a un país con caminos intransitables, enfermedades como el paludismo o la fiebre tifoidea, y hasta el rechazo social por ser protestantes. Sin embargo, su labor fue transformadora:

  • Fundaron escuelas normales y se dedicaron a formar a otros docentes para replicar la enseñanza.
  • Pioneras como Sara Eccleston introdujeron la revolucionaria idea de que los chicos también podían aprender jugando, explorando y preguntando.
  • Rompieron con el viejo y violento paradigma de que “la letra con sangre entra”, dejando atrás los castigos físicos y transformando la visión sobre el alumno.

La vocación docente: una tiza que deja marca

El propio Sarmiento reconocía que enseñar es algo que se lleva en la sangre. Él recordaba con profunda admiración el caso de nueve maestras en San Luis que pasaron ocho meses sin cobrar su sueldo, recibiendo apenas vales sin valor para el almacén, y que aun tras cerrar esa escuela continuaron enseñando su vocación en otros pueblos.

Esta entrega absoluta se puede ilustrar perfectamente con una tiza. Una tiza está hecha para desaparecer a medida que se usa, pero mientras se desgasta, todo lo que escribe queda para siempre en la memoria. Ese es el verdadero significado de la docencia: enseñar es encender algo en alguien y lograr que siga encendido cuando el maestro ya no está.

Fuente: INFOBAE

Feliz Día del Maestro

Sarmiento entendió que no peleaba contra hombres, sino contra la ignorancia, a la cual describió como el enemigo “más terco y que no se rinde nunca”. Por eso, su mayor legado fue fundar un “ejército” pacífico dejando un maestro en cada pueblo, y un mensaje final para las generaciones futuras: “aprender siempre aprender”.

Hoy, la tecnología ha sumado pantallas y computadoras a nuestras aulas, pero el mecanismo humano y afectivo de enseñar sigue siendo exactamente el mismo. A todos los profesores y profesoras de la EES 46 que día a día siguen encendiendo esa llama en nuestros estudiantes y formando el futuro de nuestra sociedad: ¡Feliz Día del Maestro!
Te invitamos a ver dos videos emotivos en dos etapas de Sarmiento: cuando era presidente en 1969 y luego a sus 77 años, ya enfermo en Uruguay.

El Plan Maestro: fuente TN Noticias
Sarmiento el maestro: Fuente Infobae